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15/03/2010   
  El retroceso de las praderas hace que cada vez haya menos mariposas
  HERALDO DE ARAGON.
El cambio climático y, sobre todo, el abandono de los usos agrícolas y ganaderos están provocando que en Aragón haya cada vez menos mariposas. La comunidad es la región española con mayor diversidad de este tipo de lepidópteros, pero en las últimas décadas se ha producido un importante declive de muchas de sus poblaciones que muy probablemente conllevará la extinción de las especies raras y que ya ha hecho que algunas de las más comunes sean muy difíciles de encontrar.

"Se trata de una tendencia general que se observa en toda Europa, pero lógicamente es más acusada en las zonas con mayor riqueza de especies -explica el entomólogo y especialista en mariposas Enrique Murría-. Expertos que estuvieron aquí hace 30 o 40 años y que han vuelto hace poco se quedan asombrados de los pocos ejemplares que se ven ahora, y eso es preocupante no solo por las mariposas en sí, sino porque estos animales son un bioindicador muy preciso del estado en el que se encuentran sus ecosistemas".

Se calcula que en Aragón viven unas 200 de las 230 especies de mariposas diurnas que hay en España. También pueden encontrarse unas 3.500 especies nocturnas, y además en el Pirineo oscense están los dos enclaves con mayor variedad de todo el país: el Parque Nacional de Ordesa, con 139 especies, y el Parque Natural de Posets-Maladeta.


Varias amenazas
El principal problema para estos insectos es que su hábitat, las praderas, está desapareciendo progresivamente por los cambios en los usos del suelo. "El abandono de los campos de cultivo y, sobre todo, de la ganadería tradicional está haciendo que cada vez haya menos pastos y campos de siega -recuerda el jefe de la unidad de investigación de Ordesa, Ramón Antor-. Lo que antes eran praderas se están convirtiendo en áreas de matorral y arbolado estériles para las mariposas".

Los expertos destacan que la simple retirada del ganado de una zona puede conllevar la desaparición de estos lepidópteros, porque al pastar y pisar la hierba las ovejas o las vacas contribuyen a mantener el equilibrio de ese ecosistema. "Basta con que en una pradera aparezcan dos plantas nuevas para que las condiciones que necesitan las mariposas cambien -apunta Murría-. Es lo que está pasando en Ordesa con el arizón".

A ese deterioro del hábitat se le suman los cambios provocados por el cambio climático. Con el calentamiento, las mariposas tienden a elevar su distribución, y eso amenaza a aquellas poblaciones que ya no pueden subir más por razones orográficas o de confinamiento -por ejemplo, las que están en las sierras prepirenaicas que no superan los 1.700 metros de altitud-. El uso de pesticidas agrícolas, la construcción de carreteras y pistas o el esquí son otros de los factores que están afectando a estos animales.


Ordesa y otros casos llamativos
"Hay casos especialmente llamativos como los de San Juan de la Peña, la Canal de Izás, la Canal Roya, Astún o Formigal, pero en el entorno de Zaragoza, sin ir más lejos, también se está produciendo un declive importante -lamenta Murría-. Es algo generalizado dentro y fuera del Pirineo, aunque es verdad que hay zonas en las que no se está produciendo".

En Ordesa, la unidad de investigación creada por el Departamento de Medio Ambiente lleva tres años haciendo seguimiento de las especies más valiosas. "De momento, son trabajos preliminares porque llevamos poco tiempo, pero en el parque nacional también se detecta que hay muchas menos mariposas que antes -confirma Antor-. La noticia positiva es que en los censos hemos detectado una especie que no se había visto en 20 años, varias más que están amenazadas y dos que son nuevas para la fauna del parque. De momento, las que estaban sigue estando".

El director de la unidad de investigación de Ordesa subraya que distintos estudios han demostrado que las áreas con una gran variedad de mariposas tienen también una mayor diversidad de otros insectos menos visibles y conocidos.

 
 
 
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