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   La muerte a manos de cazadores de la última hembra de origen pirenaico y la escasez de ejemplares en el Pirineo hacen necesaria la adopción de las siguientes medidas de urgencia para garantizar su conservación:

•  El impulso de las medidas de apoyo a la ganadería en zona osera; restauración de bordas-bordales en áreas estivales y zonas intermedias, áreas de reagrupamiento nocturno del ganado, medidas de protección (guardas itinerantes, perros pastor, cercados eléctricos, etc.), agilización de los trámites de obtención de indemnizaciones por ataques y compensaciones (incluyendo molestias al ganadero, estrés en los ganados u otros perjuicios que se detecten).
•  El fomento de la formación y sensibilización de los habitantes del Pirineo respecto a sus valores naturales en general y al Oso en particular.
•  El reforzamiento inmediato durante el 2005 de la población osera con la reintroducción de osas en el Pirineo Occidental y Central.
•  La integración de la caza en la gestión del hábitat del Oso, regulando y controlando la actividad cinegética en las zonas oseras (especialmente las batidas de caza mayor, que deberían sustituirse por la caza en rececho) e incluyendo la prohibición de toda actividad cinegética en zonas oseras concretas y durante los periodos críticos (hibernación, alimentación otoñal, cría…).
•  El reforzamiento del personal mediante la creación de más puestos de trabajo vinculados a la protección del Oso y la gestión de su Hábitat (guardas, guardas-monitores…).
•  La mejora de la Coordinación internacional y el impulso de un mecanismo de participación de los agentes sociales involucrados en el futuro del Oso en los Pirineos.